Defendiendo la realidad cubana

Elegir en Estados Unidos

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Lógicamente han cambiado percepciones. Para algunos la imagen del gobierno de Estados Unidos había mejorado en función del acercamiento a partir del 17 de diciembre de 2014; ¿y ahora?
Esta es la muestra de la democracia burguesa, en la que no siempre se impone la lógica de continuidad para bien de las mayorías, sino el estilo de quien rige en función de sus intereses. Por eso hemos visto gobiernos progresistas perder en elecciones ante otros de derecha, por el poder de los medios, por la confusión de los votantes o el engaño, el poder económico de quienes dominan los medios y sufragan campañas, más que proyectos sociales.

Estados Unidos es un país en el que solo pueden aspirar al gobierno personas con mucho dinero para pagar campañas, para alianzas que luego pasan factura, y para hacer crecer propósitos personales. Ahí está el ejemplo de Trump. Por otra parte, Cuba ha convocado a elecciones, dos días antes de las palabras del nuevo presidente de Estados Unidos sobre su política hacia la Mayor delas Antillas y una vez cuestionó nuestra democracia. El “cuestionado” sistema electoral cubano –por diferente y genuino-, no precisa del dinero para proponer y decidir quién nos representa. Elegir y hacerlo de manera responsable es la premisa.

Aun así, en un país que se autotitula ejemplo de libertades y democracia, el pasado viernes escuchamos un discurso plagado de lugares comunes, de consignas baratas, ya legendarias de la contrarrevolución de Miami sobre Cuba, y de un show que solo sirvió a quienes han hecho allí de este diferendo el negocio de sus vidas.

El efecto contraproducente ya sabido lo vimos en las expresiones en calles de la propia Miami, que manifestaron que estas medidas afectaban a todos. Pero resulta que no convenía estropear el negocio en que se ha convertido la lucha contra la Revolución Cubana y ahora el nuevo mandatario lo retoma con más fuerza garantizando beneficios para su mandato e hipotética reelección.

Y hablando de elecciones, en Cuba no se trata de alianzas entre empresarios, ni personajes con poder financiero o político. Se trata de alianzas entre personas que apuestan por la representatividad y que tiene en un vecino, un familiar, un colega, un conocido, sea del sector que sea, la posibilidad de proponer por sus méritos.

¿De qué legitimidad se habla en Estados Unidos, de qué libertad, de qué democracia de unas elecciones en las que una buena parte de los ciudadanos está inconforme con el resultado y, para colmos, ahora actúa contra el sentido común y la intención de la mayoría? Valga aclarar que Trump ni es novedoso ni el peor de todos: es una pieza más de todo un sistema que se recicla, se repiensa, y actúa en función de mantener su estatus. Nada que salga de lo establecido que representan ambos partidos –aunque luzcan fieros contrincantes- es aceptado.

Sí, ha habido endurecimiento, recrudecimiento, retroceso….pero también un cambio de estilo en función de la misma estrategia que su antecesor. El gobierno de Barak Obama – a pesar del acercamiento- no tenía intenciones de hacer prosperar nuestro proyecto socialista, como tampoco es la intención de Donald Trump. La diferencia, obviamente, está en la forma. El primero más sutil, inteligente, envolvente, “emprendedor”; y el segundo más grotesco, obvio, y vulgarmente asociado con lo peor y escaso del exilio resentido – que no defiende ideales, sino bolsillos-.

Ahora los afectados son muchos, de allá y de acá. Claro está que las medidas de Trump contradicen su promesa de empleos y libertad; aunque no hizo valer la ley de Pies Secos-Pies Mojados, por lógicas razones de que no resiste a los emigrantes y para él ese es un proceso selectivo en el que los “latinos” somos más que “analizados”.

Ahora el proceso de normalización retrocede. Ahora el gobierno de Estados Unidos retoma su política de una manera más obvia pero también más dañina para su imagen internacional. Ahora el pueblo estadounidense debe saber de qué lado está interés beligerante… y acaso cuestionarse más el resultado de una elección… de su elección.

Cuba abraza a los que saben amar y fundar. Y nuestros días ahora transitan en medio de un proceso electoral limpio que viviremos en los próximos meses y que garantiza nuestro futuro, el que nosotros mismos elijamos. De él saldrá el camino que construyan campesinos, obreros, intelectuales, artistas, deportistas, maestros….todos….y por el bien de todos.

A quienes apuestan por dañarnos: hay una historia de varios siglos de rebeldía y de seis décadas de triunfos que demuestran que siempre seremos capaces de resistir y de vencer, y también que tenemos la capacidad de elegir entre el camino largo y el corto, el que sabemos más seguro y acorde a nuestros sueños.

Tomado de Razones de Cuba

 

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