Defendiendo la realidad cubana

Diario de un médico cubano en Perú XIV

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Los pacientes y familiares se sienten a gusto con las atenciones, como lo demostraron a principios de semana cuando se manejó la posibilidad de evacuarlos hacia otra institución hospitalaria. En cada pase de visita intentamos transmitir seguridad y eso se agradece…

Por: Mario Héctor Almeida Alfonso

Tiene más lazos blancos el hermoso “Árbol de la Victoria”. (Foto tomada del Perfil en Facebook del Hospital La Caleta)

Tiene más lazos blancos el hermoso “Árbol de la Victoria”. Las fotografías muestran rostros felices. Resulta mágico el momento del adiós a la carpa. Las enfermeras ríen como nunca en dos meses y corren prestas a la foto de la partida, para disfrutar del triunfo… de su triunfo.

Anita, Kati y Tatiana son nuestra contra parte peruana. Logran, en armónico estado, una total complicidad con los tres médicos cubanos que trabajamos en la sala de Covid-19, lo que permite concretar acciones con resultados positivos; desde hace dos semanas las altas son más numerosas. Los pacientes y familiares se sienten a gusto con las atenciones, como lo demostraron a principios de semana cuando se manejó la posibilidad de evacuarlos hacia otra institución hospitalaria. En cada pase de visita intentamos transmitir seguridad y eso se agradece.

Ralph es un nuevo personaje que convive con nosotros hace varias semanas en el hospital La Caleta. Fue atropellado por un vehículo y terminó con una fractura en el fémur izquierdo. Tiene 53 años y aunque sus antecedentes llevan manchas de bebida, se trata de un tipo brillante.

Al examinarlo cada día pasamos trabajo para obtener su saturación; sus dedos callosos, por el duro trabajo de albañil, lo dificultan. Su única queja es el dolor, porque ha sido imposible operarlo hasta el momento. El amigo ha tenido tiempo para reflexionar sobre su vida pasada y nos argumenta que posee aún la oportunidad de encausarse. Su madrina de la sala de emergencias, la licenciada Marita, no pudo evitar su traslado a la sala de Covid-19 luego de dar positivo. Por ahora todos seguimos empeñados en que Ralph  se recupere y ello se traducirá en otro lazo blanco.

Durante este tiempo, hemos desarrollado ciertas observaciones sobre el comportamiento de la enfermedad que nos trajo a Chimbote. Podemos decir, tomando como base a quienes hemos atendido, que los hombres se afectan más que las mujeres, presentando cuadros complejos en las edades inferiores a los sesenta años. Los mayores de esta cifra tienen un comportamiento mejor, aun con mayor comorbilidad. Las mujeres se comportan a la inversa.

El grupo sanguíneo que peor evoluciona en nuestros casos es el O positivo. La obesidad y la hipertensión arterial resultan los factores de riesgo más relacionados con las formas graves y fatales. La diabetes mellitus, aunque nos da mayores trabajos, evoluciona mejor.

 

***

Ni el majá Santa María ni las culebras o jubos son un problema en Cuba. La última vez que divisé uno se arrastraba con toda impunidad de una orilla a otra de la carreta que une a la ciudad de Matanzas con el poblado de Corral Nuevo, en el Valle del Yumurí. Aquí no resultan tan nobles y las mordeduras de serpientes (ofidismo) constituyen un problema de salud. Es en el Perú la primera causa de envenenamientos fatales producidas por animales ponzoñosos cada año. Siendo la mordedura por B. atrox (Botropismo) la de mayor incidencia a nivel nacional.

Según el Centro de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC-Perú), entre el 2010 y el 2020 se contabilizaron 22 564 casos, de los cuales 2 070 fueron reportados en 2019. En Áncash, solo 28 casos  en 10 años por lo que la probabilidad de asistir a un paciente con mordedura de serpientes en esta zona es de tan solo el 0,1 por ciento.

Con el doctor Alain no cuadraron estadísticas ni probabilidades y hace pocos días le llegaba un señor de 62 años de edad vecino de Cascajal, a más de una hora de distancia del hospital, con una mordedura de serpiente en la mano derecha. Describía el familiar que fue atacado mientras movía unas piedras en el fondo de su vivienda. Traía consigo la foto del venenoso animal y explicaba cómo había sido perseguida y liquidada por los lugareños.

Se le suministró al paciente el suero antibotrópico en tiempo y resultó espectacular su mejoría. Logró regresar a su casa la mañana siguiente.

(Tomado de Cubahora)

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